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El valor de ser el primero

El valor de ser el primero

Colaboración de César Reyna
Cd.Victoria 24 de agosto de 2015

Ser el primero en algo tiene un sentimiento especial, en muchos aspectos de la vida tener esa distinción tiene un sabor generalmente bueno, enaltecedor, y distinguido; muchos personajes en la historia han quedado inmortalizados por ser los primeros en algo, en cualquier ámbito, en la vida diaria.

A decir verdad, ser el primero es algo muy difícil de olvidar, ya que ese hecho siempre te lo tendrás guardado en tu memoria, misma que servirá para utilizarla como una anécdota ya sea para contársela a tus nietos o a tus amigos en una reunión; si no es así, mucha gente a tu alrededor ya sean conocidos o desconocidos te podrían reconocer por ello.

Este trabajo periodístico se podría nutrir si tuviera el fin de redactar ese tipo de hechos históricos en el deporte internacional, nacional y por supuesto que a nivel local, donde sería imposible evadir la palabra Correcaminos, institución que este día cumple 35 años de historia, tres décadas y media de haber iniciado su camino en la era profesional, en las cuales ha tenido jugadores distinguidos, ya sea por el cartel con el que llegaron o por su rendimiento, contrastando con lo antes escrito, ser los primeros en algo.

Para Fernando Vega Zapata la fecha del 24 de agosto le será casi imposible olvidar por lo que le reste de vida, ya que ese día aquel muchacho de apenas 20 años de edad pasaría a ser parte de la posteridad del Club de Fútbol Correcaminos, esto al convertirse en el primer anotador en la historia del equipo que representa a la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

LOS ORÍGENES DE “COCO”

Para Don Fernando el fútbol lo es todo, ya que es deporte que practicó desde niño, época donde se le empezó a conocer como “Coco”, sobrenombre que le pusieron en la calles del barrio de Cristo Rey, zona donde pasó gran parte de su vida.

“El gusto por el fútbol nace en mi barrio desde chico ahí con los amigos de la colonia todos los días jugando, ya que era lo que se acostumbraba y aparte no había más, y pues de ahí también nació mi apodo el cual se me quedó para siempre” dijo el nacido el 19 de enero de 1960, en Ciudad Victoria Tamaulipas.

Con el mundo convertido en un balón debido a su gusto por el deporte de las patadas, “Coco” tuvo que elegir un lugar en el terreno de juego, optando por ser guardameta, posición que contrastaba con la de atacante, la cual lo llevaría después a desempeñarse como futbolista profesional.

“Yo empecé como portero, eso fue hasta los doce años,  ya después me gusto meter goles y así fue el resto de mi carrera como centro delantero. Siempre me gusto acompañar las jugadas, nunca jugaba fijo, la verdad tenía mucha técnica para hacer esa función, no nada más esperar a que te dieran el balón”.

LE SALEN PLUMAS Y PICO

Ya en la etapa de su juventud, su romance con el gol parecía interminable en los equipos donde participaba, esto se reflejó en sus participaciones dentro de los combinados que reunía a las promesas del balompié tamaulipeco, pero fue hasta la edad de 18 años cuando tuvo su primer encuentro con Correcaminos.

“Mi llegada a Correcaminos se dio más o menos en 1979, yo venía jugando en la Selección de Tamaulipas y hubo un Nacional Benito Juárez” aquí en Ciudad Victoria y ahí fue cuando el señor (José) Manzur quien fungía como visor me invitó a formar parte a raíz del campeonato de la Juvenil B”, platicó.

“Coco” reitera que sus buenas actuaciones en los Nacionales fueron la clave para que la escuadra naranja se fijara en él, resaltando que en el primer año fue el segundo mejor goleador del torneo con ocho tantos, sólo por debajo de Arturo Morris quien a la postre fue compañero suyo en Correcaminos, pasaría sólo un año para nuevamente ser galardonado, ahora como el máximo rompe redes y jugador más valioso de esa justa; estos hechos fueron los causantes de su incursión en el fútbol profesional.

Además añade que fue invitado a la Ciudad de México a formar parte de la Selección Nacional Amateur de aquel entonces que era comandada por Jesús de Muro, rememorando que no se le dio la confianza debido a su físico.

“Me acuerdo que “Chucho” del Muro me comentaba que mi peso no era el idóneo para esa categoría y pues le respondí que me diera chance en la cancha, pero nunca quiso ya que también había otros delanteros, estaba dura la competencia y me tuve que regresar”.

Llegó 1980, año en el que se anuncia que los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas participarían en la Tercera División Profesional Mexicana, el joven Fernando Vega se encontraba en la filas de ese equipo que una semana antes de su debut en el torneo, se había medido en su partido de presentación en el Estadio Universitario, nada más y nada menos que al en aquel entonces poderoso Club Deportivo Guadalajara.

“Recuerdo que nos estuvimos preparando un mes, y una semana antes de debutar tuvimos la visita de las Chivas, recuerdo como tenía siempre cerca la respiración de Demetrio Madero todo el partido (ríe), ya luego llegó nuestro primer encuentro en el fútbol profesional contra Orizaba, equipo al cual yo le metí el gol, el primero de Correcaminos en la historia, yo le doy gracias a Dios por eso, él quien me dio la oportunidad de estar ahí y de vivirlo”, lo cuenta con una sonrisa en el rostro.

Parado en la portería sur del Estadio Eugenio Alvizo Porras, inmueble que fue testigo de cómo el jugador Fernando Vega convertía la primera anotación del Club que por muchos años jugó de local en esa cancha, misma que aún cuenta con fútbol profesional albergando a las divisiones inferiores del mismo Correcaminos. “Coco” describió como fue la jugada de ese maravilloso momento.

“Si, aún lo recuerdo fue un centro de tiro libre por el lado derecho, que cayó hasta segundo poste, yo me desmarco del defensa rival ganándole la espalda, controlo en los linderos del área chica y disparo con pierna derecha”, detalló con un balón en sus pies.

Ese día “Coco” consiguió lo más anhelado por un jugador de fútbol, el gol, esa acción que ha dado alegrías a millones de personas en todo el orbe y que aquella mañana de domingo causó lo mismo a un aforo de poco menos de 100 espectadores que se dieron cita en el Estadio Universitario, Vega indica que esas personas  no tenían idea que también eran parte historia en lo que respecta  ser un aficionado a Correcaminos.

UN SUEÑO FUGAZ

A pesar de haber inscrito su nombre con letras en la historia de Correcaminos, “Coco” tuvo que salir de la institución apenas terminando la temporada, esto, debido a que el atacante en esa misma temporada había decidido formar un matrimonio con Doña Sara Segura su compañera de vida, con la que procreó tres hijos y que está próximo a cumplir 35 años de casado; Don Fernando tuvo que sacrificar lo que más le gustaba hacer con tal de darle un mejor sustento económico a su familia.

“Desgraciadamente mi postura en Correcaminos fue de que trabajaba en una empresa bancaria,  me era imposible viajar y fue cuando platiqué con el entrenador sobre mi situación, yo estaba recién casado por eso opté por trabajar ya que la economía estaba difícil en esos tiempos pero el dinero no alcanzaba y decidí dejar el profesionalismo”.

Esto no evitó que “Coco” siguiera practicando fútbol, ya que por mucho tiempo parte de la Selección Bancaria en varios Nacionales de la especialidad, confesando que no volvió a tener contacto con ningún equipo profesional ya que el talento local era algo desconocido para el resto del país.

“Yo seguí jugando al fútbol, pues era lo que más me gustaba hacer,  siempre le daré las gracias a Correcaminos por haber tenido esa corta pero bonita trayectoria con ellos, es algo que me hace sentir orgulloso, porque soy parte de su historia y también deben saber que parte de mi vida se quedó ahí, la de un joven que a base de esfuerzo llegó a ser profesional a pesar de muchos obstáculos en su camino”, afirma.

Durante los siguiente años “Coco” se dedicó a jugar con su equipo de origen, el conjunto de Cristo Rey, cuadro con el que consiguió varios campeonatos y por supuesto títulos de goleo en las principales ligas locales; a la par de esto cuenta que nunca le dejó de seguir el pasó al cuadro de la UAT, el cual lo integraban muchos de los compañeros con los que inició en la Temporada 80/81.

“Claro, yo los asistía a los juegos tanto de Tercera, Segunda y Primera División, yo todavía orgulloso de haber sido parte de ello y sobre todo por ser de los pioneros en un equipo que logró trascender en el fútbol mexicano rápidamente, esgraciadamente en los últimos años no se ha podido regresar al lugar donde pertenece que en el máximo circuito. Actualmente lo sigo poco, ya que por mi trabajo se me complica mucho debido a que salgo de la Ciudad constantemente”.

Casualmente Fernando “Coco” Vega vivió sus últimas batallas dentro de un campo de fútbol, defendiendo la camiseta de una escuadra perteneciente la Universidad Autónoma de Tamaulipas como lo es el SUTUAT, equipo con el que jugó en la categoría Oro dentro del Balompié de Veteranos.

LOS GOLPES DE LA VIDA Y DEL FÚTBOL

Tras haber practicado el deporte más popular del mundo durante casi 40 años Don Fernando, confiesa que aunque parezca fácil la vida de un futbolista llanero que combina el trabajo con el juego no lo es, ya que desafortunadamente sufrió con el tema de las adicciones.

“No me da pena decirlo porque esto puede servirle de consejo a quienes se dedican a jugar fútbol tanto amateur como profesional, y decirles que se alejen de ese tipo de problemas como el alcoholismo y la drogadicción, ese tipo cosas traen muchos problemas tanto personales como en el entorno de uno y más si se es deportista”, señaló.

“Coco” se dice afortunado de contar con una familia muy unida, la cual lo ha apoyado a pesar de todo, refiriéndose a ella como la “Número Uno”, asimismo recalcó que tras este turbio pasaje buscó ayuda divina. “Yo luego de esto encontré a Dios, él es el que me tiene aquí viendo el fútbol”, citó.

Con lo vivido durante sus 55 años de existencia, “Coco” no lamenta haber dejado las canchas, aunque admite extrañar de vez en cuando estar dentro del terreno de juego, lo cual según él le ha dado mucho sentido a su vida.

“No me arrepiento (el haber dejado el fútbol) porque son etapas de la vida que se tienen que cumplir, hay ciclos que terminan y otros que empiezan lógicamente, ya lo que fuiste alguna vez no se puede volver a repetir, si lograste tus objetivo bien y si no pues ni modo. Así es mi modo de pensar”.

Por último se le cuestionó que es lo que se le viene a la mente cuando recuerda que fue el primer anotador en la historia de un equipo que representa a una institución como lo es la UAT, a una Ciudad, a un Estado entero y a muchas generaciones de fieles aficionados.

“Orgullo, en primer lugar por haber pertenecido a la Universidad Autónoma de Tamaulipas, porque destacar entre mucha gente que probó suerte y quiso ser parte de esto en su inició como equipo profesional, la verdad que es algo único” finalizó.

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