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23 de Junio no se Olvida

El 23 de junio de cada año es una fecha especial en la historia del Club Correcaminos, ese día quedó marcado en el recuerdo y en las páginas de la historia del ave universitaria al lograr  en esa fecha  pero de  1987, uno de los tres campeonatos obtenidos hasta el momento en su historia, campeonato que significó el ascenso del equipo de Cd. Victoria a Primera División y que trajo repercusiones positivas en el ámbito social y económico a la capital de Tamaulipas.

Todo empezó un año antes, cuando por intenciones del entonces Gobernador del Estado, Américo Villarreal Guerra, se formó un Patronato integrado por empresarios de la ciudad, con la intención de invertir recursos en el equipo.

Correcaminos era presidido por Enrique de la Garza Ferrer, quien  en el poco tiempo que estuvo a  cargo del equipo, lo volvió un cuadro competitivo en la Segunda División, calificando siempre en los primeros puestos en los tres años siguientes a lograr el ascenso de la Segunda B a la Segunda División.

Además ya estaba conformado un equipo con una columna vertebral que había venido trabajando desde años atrás, como el portero Santiago Sancininea, el central Javier Garibaldi, los defensas Agustín “Panuco” Gómez y José “el pollo” Tobias y los mediocampistas Francisco Cervantes, Javier “kid” Herrera y José Treviño, todos ellos dirigidos por el uruguayo Héctor Eugui, quien después de tomar las riendas del equipo en la Temporada 85-86, se mantuvo en el equipo para la siguiente campaña.

Para la campaña 1986-1987, la directiva trajo elementos reconocidos en la Segunda División, que vinieron a reforzar al equipo como Rubén “la rana” González, Juan “la burrita” Vázquez, Raúl “el motucho” Torales y Armando Serratos.

Una buena camada de jugadores locales tuvieron mayor participación, como Armando “el pulpo” Pulido, Humberto “ladrillito” Verdines, Miguel Tamez, Lorenzo López,  Mario “el zurdo” Escobedo, además de que Jorge “el negro” Rivera, seguía al pie del cañón en el equipo universitario.

El torneo empezó en el mes de julio, Correcaminos abrió con un triunfo la temporada ante el Nuevo Necaxa y duró invicto siete partidos.

Con el transcurso del torneo el equipo azul y blanco, como así vestía en aquella época, no caminaba conforme a lo esperado y con un vestidor dividido, Héctor Hugo Eugui fue cesado por la directiva a 10 fechas de terminar el torneo.

Los entonces bomberos del equipo José Manzur y Juan Zamarrón tomaron la batuta del cuadro de Victoria mientras se contrataba a un nuevo entrenador.

Fue entonces cuando la directiva se decide por el experimentado jalisciense, Diego Malta, quien había conseguido ascensos con el Morelia en 1980 e Irapuato en 1984, para tomar las riendas de los emplumados el resto de la campaña.

Correcaminos fue un equipo titubeante todo el torneo, terminó en la doceava posición de 19 equipos la campaña, pero ante la benevolencia del reglamento de competencia le alcanzó para meterse como octavo lugar a la liguilla que en aquel entonces se disputaba por grupos.

Junto al Santos, Loros de Colima y Zacatepec, Correcaminos buscaría un boleto para llegar a la final por subir a Primera División, jugando a visita recíproca durante seis semanas, donde el que hiciera la mayor cantidad de puntos tendría el honor por jugar ese partido final.

En la liguilla Correcaminos se volvió el “caballo negro” del grupo, con un Armando Serratos inspirado en la delantera, dándole goles y puntos valiosos para obtener los puntos necesarios para terminar  líder de grupo, obteniendo su pase a la gran final en la última jornada en el Estadio Olímpico Victoria ante el Colima.

El líder del otro grupo fueron los Gallos Blancos del Querétaro, quienes tenían un estadio recién inaugurado para la Copa del Mundo de México 86 y que en poco tiempo se quedaría en desuso en la máxima categoría, al decretarse del descenso de otro equipo de Querétaro llamado Cobras a la Segunda División.

La afición de Cd. Victoria se metió de lleno con su equipo, viajaron juntos a toda la fase grupal a plazas como Zacatepec, Colima y Zacatecas, por lo que aquellos tiempos de abril y mayo de 1987 eran los más importantes en el ámbito deportivo de la localidad en toda su historia.

El primer capítulo de la final de ascenso fue el domingo 10 de mayo de 1987, donde no era un domingo cualquiera,  con un estadio Olímpico Victoria abarrotado de gente, hasta los muros de las astas de bandera situados en la zona del área de Sol Preferente había aficionados, además de que el techo del Gimnasio Edmundo Castro Núñez también estaba lleno de personas, a quienes no les importó arriesgar su vida con tal de ver el primer capítulo de la final.

La noche previa al partido cayó un torrencial aguacero que dañó buena parte del empastado del terreno de juego.

Aquél partido terminaría empatado sin goles, además de que el “pollo” Tobias desaprovecharía una oportunidad por la vía penal al minuto 64, para darle una ventaja al equipo de la UAT, mientras que los Queretanos arañaban el título y el ascenso a Primera.

Pero esa desgracia deportiva de errar un penal del equipo Correcaminos, no se compararía con la desgracia moral que les ocurriría a los Gallos Blancos de la Universidad Autónoma de Querétaro horas más tarde.

Tras retornar a la capital queretana, en el tramo de la carretera San Luis Potosí - Matehuala, justamente en el kilometro 65, el autobús que transportaba al equipo de los Gallos sufrió un accidente automovilístico, ocasionado por la aparente imprudencia del chofer y  una fuerte llovizna, esto provocó que el mueble que transportaba a los jugadores volcara, muriendo tres elementos del equipo y dejando con heridas de gravedad a otros tantos, incluyendo su técnico Luis Alvarado.

La noticia fue tema nacional el día siguiente, por lo que el juego de vuelta tuvo que ser aplazado por el entonces Presidente de la Segunda División Jesús Álvarez, a petición de la directiva de los Gallos y del propio Gobernador de aquél Estado, Mariano Palacios Alcocer.

Tras celebrarse una acalorada junta en el Distrito Federal, donde el Club queretano solicitó el ascenso para los dos equipos mismo que fue negado, se decidió que el 20 de junio se celebrara el segundo capítulo de la final en el Estadio la Corregidora de Querétaro.

Correcaminos estuvo concentrado gran parte de ese mes en la Hacienda de Santa Engracia, mientras que el equipo de los Gallos se recuperaba del fuerte golpe que afectó la salud y estado de ánimo de sus jugadores.

La fecha pactada se llegó, Correcaminos se plantó en el monumental estadio de Querétaro para tratar de hacer lo suyo, con todo el entorno en contra y donde el luto aun se respiraba por las más de 40 mil almas que deseaban dedicar el triunfo y el ascenso a sus jugadores fallecidos.

Todavía no se daba el silbatazo final y la primer acuchillada se había dado al equipo albiazul, ya que su entrenador Diego Malta había sido expulsado por razones desconocidas.

Luego de un duelo cerrado pero dominado por la U. de Tamaulipas, Armando Serratos puso al frente a Correcaminos al minuto 69 del partido, festejando efusivamente con sus compañeros que ya sentían en las manos el campeonato.

El cuadro local empataría el partido a 8 minutos del término del partido por conducto de Enrique Macario, un gol que debió ser invalidado luego sobre una clara falta sobre Javier “kid” Herrera, pero Edgardo Codesal se hizo de la “vista gorda”, dando por valido el gol y terminando el juego empatado.

El reglamento estipulaba que de terminar empatado la serie final, se disputaría un tercer partido a celebrarse en cancha neutral 72 horas después del segundo duelo.

En un hotel de Querétaro, horas después de la final de vuelta, se decidió que la final por el ascenso de la Temporada 86-87 de la Segunda División, que ya tenía un toque especial por toda la serie de situaciones en la cancha y también extracancha, llegaría a su fin el martes 23 de junio a las 16 hrs. , en la que Correcaminos, se presentaría por la hazaña en un terreno de juego que no era muy neutral para ellos, ya que los de la Universidad Autónoma de Querétaro tenían la ventaja de estar más cerca del Distrito Federal, por lo que el último capítulo, el tercero y definitivo por el lugar 20 a Primera División, se jugaría en la cancha del Estadio Azteca.

El Estadio Azteca en aquel entonces con capacidad para un poco mas de 110 mil aficionados, recibía alrededor de 35 mil personas, siendo mayoría la afición del Querétaro, opacando a los alrededor de 16 autobuses que hicieron el viaje desde Victoria.

El entrenador de los Gallos Blancos, Luis Alvarado, aparecía en silla de ruedas a dirigir como tres días antes en su casa, mientras que del otro lado Diego Malta estaba situado en una cabecera del estadio detrás de una portería, tras cumplir su juego de castigo.

Un partido soso y hasta cierto punto aburrido, fue el que escenificaron los emplumados, ninguno quería arriesgar más de lo debido, aun así, ambos tuvieron oportunidades de gol durante 120 minutos, pero al final de cuentas ninguno se haría daño, agregándole otra ingrediente mas a la tan comentada final de ascenso 86-87, los penaltis.

Fue así como se definiría el ascenso, desde los once pasos, Diego Malta daba indicaciones por un walkie-talkie al zaguero central Julio Morales, la relación de los 5 tiradores estaba lista, el primero seria José Treviño, siguiéndole Serratos, Tobias, Garibaldi y Cervantes.

Correcaminos abrió la serie anotando sus dos primeros penales; mientras que Sancininea ya le había atajado a Salvador Ochoa el primero de los Gallos y Víctor Cobián hizo el segundo, despertando la confianza del cuadro de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Dicha confianza aumentó, cuando “el pollo” Tobías volvió a fallar cuando Correcaminos tiraba su tercer penal, poniendo de nervios a la afición de Tamaulipas; sin embargo, Santiago Sancininea le detuvo el siguiente tiro a Sergio Violante, manteniendo la ventaja los tamaulipecos.

Javier Garibaldi hizo lo suyo y concretó el gol; Víctor Manuel Mañón por parte de Querétaro también, por lo que Francisco Cervantes tendría la oportunidad para anotar y terminar la tan sufrida final de ascenso.

El mediocampista Francisco Cervantes, camiseta 6 de Correcaminos tendría la cita con la historia, donde no se inmutó ante la presencia de José de Jesús Torruco y con un sencillo toque al lado derecho del portero puso fin a una tensa y emocionante final, decretándose el ascenso de Correcaminos por marcador global de cinco goles por tres.

Finalmente el futbol profesional en Cd. Victoria tendría un representante en Primera División, con una institución que en tan solo 7 años recorrió todas las divisiones en México hasta llegar a consumar el sueño de muchos aficionados, a base de trabajo, consistencia y un buen grupo de jugadores que pusieron en el mapa futbolístico y social a la capital de Tamaulipas.

Correcaminos festejó en grande aquella tarde, el capitán Javier Garibaldi fue el encargado de levantar el trofeo y minutos más tarde la fiesta se alargaría en el vestidor del Estadio Azteca junto al rector de la Universidad, José Manuel Adame Mier.

Por su parte en Cd. Victoria era la locura, miles de personas de todos los ámbitos sociales se unieron con un solo fin, el gritar a los cuatro vientos que Correcaminos era Campeón y estaba en Primera División.

Dicho festejo se alargó hasta el siguiente día, más de 100 mil personas se dieron citas en las arterias de la ciudad y puntos de la región para recibir a los campeones.

Correcaminos voló del Distrito Federal hasta Tampico, de ahí en autobús hasta Cd. Victoria, donde desde Llera eran esperados por una caravana de automóviles, escoltándolos hasta la capital.

Los campeones arribaron al Olímpico Victoria con trofeo en mano, el cual sería entregado al Gobernador, quien se comprometería a ampliar las instalaciones para el espectáculo del futbol.

Jugadores, Cuerpo Técnico y Directivos fueron levantados en hombros, por la multitud que vibró al máximo con sus Correcaminos que conforme pasan los años, siguen siendo recordados y respetados por las viejas y nuevas generaciones.

Se ganaron con su talento, el que su nombre este escrito en la historia de Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y el cual hoy recordamos con mucho aprecio y agradecimiento en www.naranjadecorazon.com.mx

Reconocimiento especial a estas personas por este logro en 1987.
Gobernador del Estado
Ing. Américo Villarreal Guerra
Rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas
Lic. José Manuel Adame Mier
Equipo
Diego Malta Director Técnico
Jesús Trelles Auxiliar
Enrique de la Garza Ferrer Presidente
Nicolás García Administrador del Equipo
Dolores Dimas Utilero
Santiago Sancininea
Armando Pulido
Javier Garibaldi
José Tobias
Rubén González
Juan Vázquez
Julio Morales
Gerardo Guerra
Javier Herrera
Raúl Torales
Armando Serratos
Jesús Villela
Luís Romero
Jorge Arturo Rivera
Francisco Cervantes
Agustín Gómez
José Treviño
Humberto Verdines
Mario Escobedo
Patronato
Lic. José Cárdenas del Avellano
C.P.Ausencio Mata
José Charur
Lic. Manuel Corcuera
Bernabe Uribe
Afición de Cd.Victoria

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